La Cruz, Mi Casa

Holaaa!

Hoy vamos a hablar muuuuchhoo, así que te recomiendo que te prepares una buena taza de café y te sientes conmigo. Esto lo escribí hace unas semanas y estaba esperando el momento correcto para compartirlo. Creo que llegó el día. ¿Café en mano? ¡Comencemos!

Estoy en el asiento 13A de regreso a Miami desde Bogotá. Mientras me pierdo en los tonos grises de este hermoso cielo, mi corazón recuerda lo que fue este fin de semana. Los abrazos de mi mamá, las carcajadas que tanto disfruté con mis hermanos y los momentos únicos e irrepetibles con mi papá.  ¡Estoy muy agradecida porque fue un fin de semana para recargar baterías!

Debo decir que después de un viaje, sea de un mes, o por sólo un par de días, mi corazón se derrite agradecido por la vida que tengo. Sin embargo, y aquí debo ser muy honesta, en la medida en que me acercaba a las filas de emigración mientras me iba despidiendo de mi familia, sentía como mi corazón se subía a mi garganta, causando un nudo que me hacía llorosear los ojos. Creo que puedo describir este fin de semana en una palabra: A-M-O-R. Momentos llenos de tanto amor, risas y felicidad. Aun así, la tristeza quiso sentarse al lado de mi asiento, pero decidí colocar como compañero de viaje a la gratitud. Entonces, aqui estoy, agradeciéndole a Dios por cada hora que tuve para compartir con mi familia. Estoy tan agradecida con el Señor por Sus promesas, por el Ciclo de Su Generosidad, por Su fortaleza, incluso por las veces que ha probado mi fe!

Nací en Buenos Aires, Argentina, la tierra del tango y de la mejor carne, el lugar donde mi abuelo, Omar Cabrera, fue llamado para introducir el evangelio a la Nación entera. El país donde el Señor rescató a mi abuelo paterno, Ezequiel Mora, y lo usó junto a mi abuela para que mi papá tuviera su encuentro con Jesús. Fue en Argentina donde Dios unió los propósitos de mis padres y los hizo una misma carne. Recuerdo pocas cosas de mis primeros años en Argentina, como la Navidad y Año Nuevo en la casa de mi tío Omar y ¡todo el brillo que me apliqué en mis labios para la sesión de fotos escolares! jaja

Luego, cuando tenía cinco años, el amor de Dios nos desarraigó de Argentina y nos llevó a vivir a Florida. Mis hermanos y yo crecimos en un barrio tranquilo en la ciudad de Hollywood, el cual quedaba a solo 10 minutos de la playa. Siempre vimos la fidelidad de  Dios al colocarnos en los lugares correctos. Tuvimos las mejores experiencias en el colegio, desde primaria hasta el bachillerato. En esa época no existia Snapchat ni Fruit Ninja….¡mi Facebook lo abrí en séptimo grado! Jaja Para divertirse, mis hermanos se imaginaban aventuras en nuestro patio con los vecinos mientras que yo recreaba mi propio programa en Disney del cual ¡yo era la protagonista!. Esa casa era el lugar perfecto para llamar hogar, no era gigante ni lujosa, pero era casa. Teníamos unas ventanas bien grandes que permitían que la luz del sol entrará a iluminar toda la casa. A tan solo dos cuadras, se encontraba un parque muy lindo,  nuestros vecinos eran increíbles y en el frente de la casa había un hermoso y fuerte roble, lleno de hojas verdes y raíces bien profundas. Sin duda, era nuestro hogar.

En Enero del 2011, por primera vez viajamos los cinco a Colombia. Fuimos para asistir a la Convención anual de mi Iglesia, la Misión Carismática Internacional, nos quedamos dos semanas y nos enamoramos tanto de la forma cómo Dios derramaba de Su presencia y de los corazones de siervos del pueblo colombiano. ¡Ni nos imaginábamos que el siguiente año estaríamos viviendo ahí! En Marzo del 2012, nos despedimos del calor de Miami y volamos hacia la hermosa ciudad de Bogotá. Durante casi tres años, nuestras vidas se daban entre los dos aeropuertos de estas ciudades. Dios nos desarraigó otra vez para plantarnos en una nueva tierra; para plantarnos junto a corrientes de aguas vivas después de haber sobrevivido al calor del desierto.

Trasladarnos a Bogotá fue de las cosas más locas que Dios ha hecho en mi vida, fue totalmente perfecto y lleno de propósito. Tenía 15 años cuando nos mudamos, ¡estoy tan agradecida de haber podido florecer como joven ahí! Dios me rodeó de personas increíbles que se convirtieron en mis amigos, un gran apoyo en todo tiempo. También pude dar un vistazo hacia lo que sería mi futuro al servir a Dios, ¡me encantó ver lo que el Señor podía hacer a través de jóvenes apasionados!

No obstante, durante la primavera de 2015, Dios empezó a poner una carga en mi corazón por la iglesia de Miami, en donde había crecido. Experimenté un desprendimiento extraño, pero seguía orando por la iglesia sin ponerle cuidado al sentir.  Ese verano, tuve la oportunidad de estar un mes en Miami de vacaciones ¡y disfruté mucho del calor y la playa!. Teníamos planeado que toda la familia viajará a Florida en Septiembre, además,  tenía el matrimonio de una amiga en California y honestamente pensé que comprar los tiquetes desde Miami me saldría mucho más económico que si hubiera salido desde Bogotá, entonces sí, pensé seriamente en alargar mi estadía y quedarme hasta esa fecha. Mis amigos comenzaron a convencerme de quedarme y entonces comenzó el bombardeo de preguntas en mi mente. Recuerdo haber orado, “Señor, si es Tu voluntad que me quede, necesito que me des una Palabra Rhema. Si me quedo y las cosas se ponen difíciles, solo Tu Palabra me ayudará a superar la prueba, no las sugerencias de mis amigos ni mi propia felicidad”.  Para resumir la historia,  dos días antes de volver a Bogotá, Dios me dijo “Prosperarás en todo lo que decidas hacer y la luz brillará delante de ti en el camino” (Job 22:28). Al llegar a Bogotá, ayuné siete días y empecé a buscar la voluntad de Dios con todo mi corazón.

En Septiembre, nuevamente volamos hacia Florida, pensando que iba a ser un viaje de dos semanas, ¡con lo que no contábamos es que el viaje terminó convirtiéndose en 11 meses! Estoy inmensamente agradecida por ese tiempo; Dios unió a nuestra familia más que nunca.  El Señor hizo cosas increíbles y nos dejó con la boca abierta muchas veces. Estar con mi familia 24/7 fue lo mejor.

En tres meses, ¡nos mudamos tres veces! Puede ser porque soy niña, pero cuando me traslado a un nuevo lugar, me gusta organizar mi cosas, escoger el lugar correcto para mis velas y mover los muebles para sentirme lo más cómoda posible. Me gusta sentirme como en casa. Pero en esos once meses, cada vez que terminaba de “aterrizar”, nos trasladabamos otra vez. Aclaro, de ninguna manera me estoy quejando, solo miro hacia atrás y veo que todo fue preparación para lo que estoy viviendo ahora.

En agosto del 2016, tomamos la decisión: mi familia continuaría su trabajo misionera en Colombia y yo sería sembrada en G12 Church…una vez más, desarraigada y plantada. ¡Solo que esta vez, sentía que la intensidad del tema había subido a 5 mil millones multiplicado por dos millones! Mi familia se había ido, renuncié a mi trabajo secular para servir de tiempo completo, y a mi amada Colombia la dejé en el altar. Todo lo que yo era ya no estaba–solo quedó Dios y un lienzo en blanco listo para ser dibujado.

Los meses del otoño e invierno fueron saturados de la bondad y fidelidad de Dios. Viajé, me reí, estuve rodeada de personas hermosas y crecí mucho. Fueron cinco meses de anhelar saber quién era yo, cinco meses de clamar para que Dios me levantara, como un papá lo hace con su hija. Fue en esas noches silenciosas, cuando estuve sola, que pude establecer una relación con Dios el Padre. No cambiaría esos cinco meses por nada en el mundo. Fue en la quietud, en el silencio, en el dolor del ser procesada que Dios se volvió mi Dios. Podemos decir que tuve que quedarme emocionalmente sin hogar para llegar a conocer mi verdadero Hogar. Dios no quería que viviera del amor de otras personas, no quería que dependiera de las migajas o donaciones emocionales de otros. Él quería ser mi agente inmobiliario y mostrarme la casa que Él había preparado desde hace mucho tiempo para mí.

Debo confesar algo: creo que estaba en sexto grado cuando caí en cuenta que aún no sabía cuál era la Palabra rhema de Dios para mi vida. Empecé a buscar de Dios y Él me regaló Jeremías 1:5: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que nacieses te santifiqué, te di por profeta a las naciones”. ¿Cómo iba la Nadia de 11 o 12 años a saber que Dios lo decía literalmente cuando se refería a ‘las naciones’? Recuerdo que estaba muy pequeña cuando tuve una visión en la cual podía ver un mapa muy grande de todo el mundo. Jesús y yo estábamos parados frente a él, mirándolo, cuando de repente se transformó en formato 3D y  pudimos caminar sobre él. Jesús dio el primer paso y yo solo lo seguí. Ese día viajamos juntos por el mundo entero, predicando y viendo a las multitudes volverse a Su amor. De hecho, me recordó de esta visión mientras escribo, y mirando hacia atrás, veo que este fue Su plan desde el principio. Puedo decir que tenemos la costumbre de echar raíces en el lugar donde estemos, nos aferramos a la gente, a la cultura, al estilo de vida, ¡aún al clima! Pero Dios habló a mi corazón diciéndome: “Quiero llevarte de nación en nación, pero si echas raíces en cada uno de estos sitios, demorarás el proceso de plantarte en uno nuevo”.  Quiero preguntarte algo: ¿alguna vez has tratado de mover a un gato de la alfombra al sofá? Si el gato confía en ti, no te pondrá problema, más si el gato no te tiene confianza, lo más probable es que saque sus uñas largas y las entierre en la alfombra, haciendo que moverlo sea muy difícil y hasta peligroso. Algo así era lo que le pasaba a mi corazón. ¿Cuál fue la solución? Hacer de Su Cruz mi nuevo hogar.

Hay una expresión en inglés que dice así, “el hogar está donde tu corazón está”. Es una frase muy linda, pero a la vez un poco errada. El problema para mí era que estaba físicamente en un lugar, pero emocional y mentalmente en otro. A causa de eso, todo el consuelo, fuerza y comodidad que vienen al estar en casa, no estaba disponible para mí. Esto me dejó “sin hogar” y en un estado de constante necesidad. Pero Dios me dijo  “¡ven y se parte de Mi familia, toma tu cruz y sígueme!” y en ese momento dejé de ser una indigente emocional y me convertí en la hija del Rey, dueño del universo. Cuando hago de la Cruz mi hogar, puedo estar en cualquier parte del mundo y aún estar como en casa, sentirme cómoda, amada, en paz, satisfecha y protegida. ¿Por qué piensas que Jesús le dijo a Sus discípulos, “toma tu cruz”? Porque Él sabía que necesitaban un nuevo hogar para cumplir su misión.

Amigos míos, no esperen a que Dios los lleve a otra ciudad o nación, que los ponga en otro lugar de trabajo o en un nuevo colegio. No esperen a estar en una familia o cultura nueva para hacer de la Cruz su hogar. Todo lo que necesitas está en la Cruz. Quiero motivarte a que le entregues tu vida a Dios de una manera absoluta y le confies las llaves de donde habita tu corazón en este momento, sea la ciudad de la autocompasión, la ansiedad, la inconformidad, el miedo, aún la simpatía con lo que simplemente es “bueno”.

Permite que Dios te muestre el hogar que Él ha tenido preparado para ti todo este tiempo. Es necesario visualizar la Cruz como el lugar donde puedes depositar todas tus cargas y recibir el refrigerio y amor que necesita tu alma. Es aplicar la Sangre de Jesús diariamente como nos ha enseñado nuestro pastor, Cesar Castellanos, es correr primero a Dios antes que a otra persona.

Sinceramente, ¡esto es genial!  No dudes en hacer de la Cruz tu nuevo hogar. Esta es una puerta abierta a un mundo de increíbles aventuras donde el capitán es Jesús. No hay otro hogar donde encuentras propósito, donde lo encuentras a Él.

Tu amiga,

Nadia Kay

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Estilista: Isabella Lasso de Wear The Best You. @isabellaa_maria https://www.wearthebestyou.com/

Fotografia: @sarahsturgis

22 thoughts on “La Cruz, Mi Casa

  1. Kassandra Báez says:

    Que grande es el corazón de Dios, y muchas gracias por la enseñanza de cuál es nuestro hogar! Bendiciones y Saludos desde Argentina.

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  2. Jhonatan says:

    ¡Excelente! No hay nada mejor que estar en el lugar correcto y es donde finalmente Dios te lleva a dar fruto en abundancia y a crecer. Como dice la palabra, sus pensamientos son mucho mas grandes,demasiado diría yo!

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  3. Karen Cardich says:

    “Dios no quería que viviera del amor de otras personas, no quería que dependiera de las migajas o donaciones emocionales de otros.” – Me impactó esa frase, gracias por compartir esto con nosotros. La forma en que narras todo, hace que uno quiera vivir algo así respecto a Dios, fue hermoso leerte.

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  4. Monica says:

    OMG😨Tremendo como haz tenido q ser plantada en tantos lugares para luego ir o llegar a otro.pero lo mas lindo de todo es saber q a todo lugar donde el nos lleve o a donde vallamos alli ira el con nosotros, tomando nuestra mano. Gracias nady por compartir un poquito de ti.
    “No hay otro hogar donde encuentras propósito, donde lo encuentras a Él.” Me encanto esto, super
    Solo tu cruz➕.Jesus
    (jaa dejame decirte querida que no fue solo una taza de cafe, de hechon fueron varias jjaaja)

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  5. Josué Daniel says:

    Wow Nadia estás súper chévere tu blog ya lo leí y me gustó, Dios te uso para hablarme algo que estaba orando mucho gracias, Dios te bendiga 😄😊

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  6. Angelica solis says:

    Nadia comparto tu sentimiento, porque estoy en ese proseso de mudarme y hay sentimientos y emociones encontradas,y justo fue también la iglesia que me confirmó que fl, es mi lugar 👏🏼👏🏼 Como sabes las chicas están súper emocionadas de compartir con tigo, un beso grande 😘😘😘 Desde CT 🙏🏻

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  7. Lili says:

    Wow Nadia, muchas gracias por compartir, hace tiempo pase por algo similar, me mude a otra ciudad para estudiar, pero no aguanté, tenía miedo y me desesperaba, mi corazón y fe estaban puestas en las personas y mi familia, recurría al Señor pero no tenía consuelo porque estaba como el gato con las uñas en la alfombra, volví a mi ciudad natal pero este año me voy una vez más sigo orando y ayunando y esto me fortaleció mucho, ahora mismo me voy a orar nuevamente para encontrar el perfecto hogar en la cruz de Jesús.

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  8. MARCELA GUERRERO says:

    WOW QUE TREMENDO ME GUSTA TU BLOG GRACIAS POR COMPARTIR ESTA ENSEÑANZA , ES UN EXCELENTE HERRAMIENTA PARA MI VIDA , Y PARA MI CRECIMIENTO, SALUDOS DESDE BOGOTA

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